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lunes, 8 de febrero de 2016

El mileurismo como utopia (por Joaquin Estefanía)

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Hay recuperación económica (crecimiento del 3,2% en 2015) pero no recuperación social (se incrementan la pobreza, la desigualdad y el trabajo precario). De Bruselas nos llegan distintas admoniciones, y no solo sobre el incumplimiento de los objetivos de déficit público, sino también sobre el deterioro de los estándares mínimos del bienestar general. España es uno de los países con peores números de la UE. Eso es lo que dice el avance del informe España 2016, que la Comisión Europea hará público dentro de unos días (La recuperación no mejora los índices de pobreza, Claudi Pérez, EL PAÍS del pasado 1 de febrero). No es exagerado calificar algunos de sus datos y tendencias como dramáticos para un país que es la cuarta economía de la eurozona:
1. Un tercio de la población está en riesgo de pobreza y exclusión social (ingresos inferiores al 60% de la mediana de los hogares).
2. Una de cada ocho personas con empleo es pobre en España.
3. Los trabajadores por debajo del umbral de pobreza crecen rápidamente: del 10,6% al 12,6% desde que se implantó la reforma laboral del PP.
4. Hay tres millones de niños en riesgo de pobreza y exclusión social.
Como corolario de estos datos, las siguientes tendencias: la recuperación del mercado laboral no se ha trasladado a una mejora de la pobreza y la exclusión, “que continúan creciendo y se sitúan entre los más altos de la UE”; hay más pobreza en todos los niveles, “incluida la pobreza severa, por el elevado paro de larga duración y por el rápido crecimiento del trabajo a tiempo parcial, que se sitúa entre los más elevados de la UE”.
No es de extrañar que todos los partidos —excepto el PP, que lo obvió hasta el último momento de su mandato— coincidan en la necesidad de un plan de emergencia social como primera medida de la próxima legislatura. Y dentro de ese plan, la medida más inmediata sería la subida del salario mínimo interprofesional (SMI). El equipo de Rajoy, en su último Consejo de Ministros de 2015, lo subió un anémico 1% (lo que supone un salario mínimo diario de 21,84 euros). Hace pocos días, en un acto de Economistas frente a la Crisis, los secretarios generales de CC OO y de UGT, Fernández Toxo y Méndez, afirmaron que una prueba meridiana del enorme deterioro del mercado laboral es lo que estaba creciendo el número de personas que cobran ahora el SMI (655,2 euros mensuales, por 14 pagas).
Habrá que estudiar atentamente la próxima Encuesta de Estructura Salarial, que elabora el Instituto Nacional de Estadística, para poner los números al día. Según la última conocida, el 12,5% de todos los trabajadores cobran el SMI o una cantidad menor, marcando la mayor proporción desde que arrancó la serie histórica en el año 2004, seis puntos más que aquel ejercicio. El 1,58% de todos los trabajadores a tiempo completo estaban en esa misma situación. Otro dato, no comparable porque está basado en diferentes premisas, pero muy significativo, es el que aporta la Agencia Tributaria a partir de información proporcionada por los empleadores: más de un tercio de los asalariados (el 34%, 6,7 millones) son seiscientoeuristas. Para ellos, ser mileurista es una utopía.
En la presentación de uno de sus últimos informes, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) calculaba que hay margen para subir el salario mínimo en España un 10% “sin que perjudique a la competitividad y al empleo”. Ese incremento debería ser gradual, en dos o tres años, para que no pille desprevenidas a las empresas. Pese a que en 2015 la inflación estuvo por debajo del 1% que se ha incrementado el SMI, desde que comenzó la crisis los trabajadores peor pagados han perdido poder adquisitivo sin cesar. Esta es otra de las razones del incremento de la desigualdad. De la desigualdad general y de la desigualdad de género: el número de mujeres que cobra el SMI duplica al de hombres.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Venezuela: donde ser joven es un riesgo (por Jose Omar Tirado-El Librepensador)

Venezuela es un país que desde hace 14 años anda patas arriba, desorientado, dando tumbos, gobernado por radicales que ven enemigos en todas partes y cuyo único fin es mantener una pelea constante contra quienes piensan llevar de nuevo al país por la ruta democrática.  En esta lucha quienes llevan la peor parte son los niños y jóvenes por cuanto las fuerzas represivas del régimen no demuestran tener compasión con nadie cundo se trata de reprimir manifestaciones, mítines y reuniones las cuales terminan con muertes, heridos detenidos o desaparecidos.

l ensañamiento y la crueldad policial se evidencian en todas las manifestaciones que han venido realizando los estudiantes contra la política económica y social del gobierno. Hace pocos días; el 24 de febrero para ser más exacto, ocurrió un hecho sangriento en la localidad de San Cristóbal en el estado Táchira: el abominable asesinato del niño Kleiverth Roa Núñez de apenas 14 años de edad, quien huyendo como los demás participantes en una protesta anti gubernamental, logró esconderse debajo de un automóvil; pero un policía lo vio, lo saco hacia afuera y ahí, sin hacer caso a las suplicas del niño rogando que no lo mataran – según cuentan testigos – el desgraciado, a sangre fría le pegó un tiro en la cabeza.
Esta masacre de niños y jóvenes tienen su origen en el despertar del movimiento estudiantil venezolano en el 2007 ante las arbitrariedades de un gobierno fascista y violador de los Derechos Humanos. A nadie le queda la menor duda que este movimiento fue un factor decisivo en la derrota de Hugo Chávez en el Referéndum Constitucional que promovió para transformar a Venezuela en una república socialista a imagen y semejanza de Cuba.
Durante el año 2014 Venezuela se tiño de rojo y negro: sangre y luto en muchos hogares que vieron salir a sus hijos a las marchas estudiantiles, y no regresaron. Esta feroz arremetida contra los jóvenes disidentes ha venido ocurriendo en la Presidencia de Nicolás Maduro, quien apenas va por los dos años de gobierno. La ola represiva de este régimen ha dejado más muertos que la de su predecesor en los 13 años que gobernó.
Las dificultades comenzaron a ocurrir en enero de 2014, cuando Hector Moreno, estudiante de la Universidad de los Andes, fue asesinado de dos balazos a las puertas de un centro nocturno donde trabaja como portero para costearse sus estudios; ante la indolencia de las autoridades, los universitarios comenzaron a protestar para exigir justicia.
Resulta irónico pensar que fuera precisamente un 12 de febrero, día dedicado a la juventud venezolana, cuando ocurriera la muerte del joven estudiante Bassil Dacosta, quien recibiera un balazo en la cabeza, disparado desde una azotea por un efectivo policial o militar, mientras manifestaba junto con sus compañeros en las adyacencias de la sede del Ministerio Público, organismo encargado de la defensa de los ciudadanos. (Otra ironía). Bassil, moribundo, fue auxiliado por un estudiante de nombre Robert Redman Orozco, pero ya no había nada por hacer para salvarle la vida. Pero hay algo que resulta sumamente extraño, pues Robert también fue asesinado a las pocas horas de haber ocurrido el deceso de Bassil; este crimen fue cometido en el municipio caraqueño de Chacao por bandas armadas que se desplazaban en motocicletas de alta cilindrada, utilizadas casi exclusivamente, por cuerpos armados policiales y militares.
No pasaron muchos días sin que volviera ocurrir otra muerte violenta. El 19 del mismo mes, un efectivo de la guardia nacional asesina de un tiro en la cabeza, a la joven estudiante y reina de bellezaGénesis Carmona, – Ganadora del certamen Miss Turismo Carabobo 2013 – hecho ocurrido cuando participaba en una protesta contra el gobierno en la ciudad de Valencia.
Los jóvenes enardecidos continuaron las protestas, pero desgraciadamente, el 22 de febrero cae mortalmente herida la estudiante universitaria y deportista Geraldine Moreno. Ni siquiera estaba participando en la protesta, simplemente observaba frente a su casa en la ciudad de Valencia, acompañada por un grupo de amigos, el paso de una manifestación. En algún momento, llegó la guardia nacional con sus uniformes de Robot Cop, encaramados en sus motos, portando armas y echando plomo parejo. Todos echaron a correr, la guardia dispara, la joven resulta herida, cae al piso y cuando va a levantarse le disparan en el rostro desfigurándoselo por completo. Falleció en la sala de operaciones tras una intervención quirúrgica que duro ocho horas.
Daniel Tinoco era un estudiante de la Universidad del Táchira, participaba en una concentración estudiantil cuando apareció un grupo de motorizados sin identificación alguna, disparando como locos – muchas personas aseguran que eran policías – Daniel recibió uno de esos disparos en el pecho y murió el 2 de marzo de 2014.
Las protestas, concentraciones y manifestaciones estudiantiles continúan con su secuela de muertos y heridos.
Cuando los estudiantes protestan dentro del recinto universitario y resultan heridos por la policía o la guardia, se le prohíbe a los médicos, enfermeros o paramédico, atenderlos. Unos cuantos médicos han sido llevados a declarar ante los organismos policiales por haber asistido a estudiantes heridos. También está restringido el paso de ambulancias o bomberos, convirtiéndose esto es un verdadero acto de sadismo del gobierno, lo cual contraviene todos los tratados internacionales en materia de Derechos Humanos.
Los oficialistas insultan y vejan a los manifestantes tildándoles de fascistas, agentes del imperialismo norteamericano, miembros de la CIA, entrenados por el Mossad y otras menudencias a cualquiera que se atreva a protestar contra el gobierno; pero quienes actúan como auténticos fascistas son las hordas sedientas de sangre de este régimen. Ahora dictaron un Resolución Ministerial, la Nº 008610 que permite a los cuerpos represivos utilizar armas de fuego para disolver manifestaciones.
Cualquiera puede echar una ojeada a los periódicos independientes – esos que no se arrodillan ante el poder – que se publican en el país y podrán comprobar que estas barbaridades realmente han ocurrido. La lista es larga, y el espacio corto; no obstante, cabe decir que en los sucesos antes comentados intervinieron efectivos policiales y militares; pero existen muchos casos donde el hampa común y el hampa política han exterminado a niños y jóvenes estudiantes.
Una promesa del deporte nacional, Gerardo Gómez, un aventajado estudiante de 16 años campeón nacional de Kempo, fue asesinado cuando regresaba de hacer sus prácticas en un instituto deportivo; los hampones que entraron a la camioneta de pasajeros donde se desplazaba hacia su hogar; los delincuentes exigieron que entregara el teléfono, y como este le dijera que no tenía, le cayeron a tiros diciéndole: -“Toma esto para que te compres un celular”.
Dos niños, estudiantes del Liceo Juan Lovera de Caracas, sostuvieron una pelea fuera del liceo; el perdedor para vengar su derrota contactó a un amigo que habita en el mismo barrio donde vive, y le pidió que fuera a matar al muchacho. El delincuente llegó a la institución, entró, se dirigió al lugar donde se encontraba el ganador del combate y le propino cuatro balazos.

En las próximas páginas trataremos el caso de las torturas y desapariciones de algunos estudiantes que adveran al gobierno de Maduro.

lunes, 19 de enero de 2015

Susana Diaz puede adelantar las elecciones autonómicas a Marzo.

SEVILLA. La presidenta de la Junta de Andalucia, Susana Diaz, sugirió la posiblidad de adelanto electoral y se cree que los comicios serán en Marzo, el pacto con IU pende de un hilo y este hecho se dice que forzará este hecho, también aprovechó para anunciar su embarazo en un acto de inauguración  de la ampliación de una escuela, la presidenta lleva tres meses de gestación, y afirma que es su primer hijo que tiene a sus 40 años.

martes, 13 de enero de 2015

El radicalismo ideológico por José Carlos Andrade García (El Librepensador)

El radicalismo ideológico


El peligro de las ideologías es que cada individuo delega su integridad, su compromiso moral, en las instituciones (sean políticas, deportivas o religiosas), así no se ve en la obligación de cargar con la responsabilidad de sus actos, pues la organización decide, actúa por todos.
libertad_religiosaSi ésta se equivoca nadie tiene la culpa, pues la masa señalará a los organizadores y estos se señalarán entre sí sin asumir su responsabilidad. Todos serán víctimas inocentes.
En algunas manifestaciones o actos multitudinarios hay quienes tratan de olvidar su mediocridad y sus miserias evadiéndose del sentido común para experimentar el subidón de la violencia gratuita.
Un hombre incapaz de matar una mosca puede matar a golpes a otro hombre movido por el frenesí de la turba.
La masa canaliza la ira o el odio reprimido de cada persona sin ser ella misma consciente de lo que está haciendo, pues uno cae irremediablemente en trance, es poseído por la colectividad, siente las vibraciones del ambiente como propias, creándose una resonancia emocional en toda su extensión.
En medio del éxtasis no se necesita más que un gesto, un amago de ataque hacia el «enemigo», para que, simultáneamente, estallen las tensiones y todos se dejen llevar por el desenfreno, interconectados como hormigas o abejas en un sólo cuerpo multiforme.

Puesto que las masas son fundamentalmente pasionales,

pueden sacar lo mejor y lo peor del ser humano.

El nazismo y el comunismo se sirvieron de esta hipnosis colectiva para llevar a cabo sus purgas, sus genocidios, sus crímenes masivos. Los congresos multitudinarios del nazismo hitleriano y sus megadesfiles sirvieron para implantar en la mente de las masas la semilla del odio y la discriminación; en tales momentos de exaltación, ¿quién no querría imaginar que formaba parte de una raza superior, de un nuevo orden que transformaría el mundo «para mejor»?
También las organizaciones religiosas se han servido de la colectividad para crear un ambiente de devoción propicio para la credibilidad de sus dogmas.
De igual manera se pueden canalizar energías positivas o sentimientos constructivos de solidaridad, como las grandes manifestaciones por la paz o la igualdad de derechos.
Los terroristas que se inmolan o secuestran a mujeres y niños en pro de un idealismo incuestionable son los mismos que vivieron una infancia secuestrada en aras de otro idealismo no menos incuestionable. En realidad no hacen sino repetir con otros lo que hicieron con ellos. Quienes se someten voluntariamente a esta negación de la realidad son los mismos que en su día fueron sometidos a una negación de su infancia, los mismos que tuvieron que reprimir sus impulsos vitales y sentimientos a manos de familiares y profesores. A través de sus víctimas o rehenes tratan de aniquilar en vano al niño frágil y desamparado que una vez fueron, y que sin duda siguen siendo.
El radicalismo ideológico es un refugio para personas inseguras, sin autoestima, desbordadas por el desengaño. Funciona como un sistema de ilusiones retroactivas que les permite desconectarse de la realidad a la vez que les confiere un poder, una motivación: la responsabilidad de ser o sentirse un elegido, un justiciero de Dios, de Hitler o de Lenin, sensación incomparablemente más estimulante que aquella otra que le ofrecía la «cruda realidad».
En el caso de los llamados terroristas islámicos la religión es solo una excusa. Por sus actos se demuestra claramente que no creen en lo que tanto defienden: «la palabra de Dios». Más bienutilizan el nombre de Alá para justificar lo injustificable. Tales ilusiones, sin embargo, suelen degenerar en graves crisis psicológicas, pues el sujeto mantiene una constante lucha entre su conciencia, que desea con vehemencia someterse a la ilusión, y su inconsciente que la niega sutilmente. Sólo mediante un golpe de efecto contra la realidad conseguirá materializar la ilusión en acontecimiento, forzando al mundo, a la realidad, a convertirse en testigo y víctima de una ilusión que ya no lo parece tanto: si puedo someter a víctimas inocentes en nombre de Dios, motivo de peso para no dudar de la providencia.
En contra de las apariencias, no es la convicción lo que les lleva a defender con tanto fanatismo su verdad sino todo lo contrario: es la inseguridad, el miedo a profundizar en ella y descubrir grietas, ligeras malformaciones que podrían terminar con la ilusión y derrumbar todo su edificio mental.