martes, 5 de noviembre de 2019

Sánchez aleja la coalición con Iglesias, las derechas se enzarzan y Abascal hace xenofobia en prime time

En el capítulo anterior -la campaña electoral permanente siempre tiene un capítulo anterior- los dos debates televisados de abril hicieron cambiar de papeleta a un 7% de españoles según el CIS. El duelo a ida y vuelta en TVE y Atresmedia agitó, durante aquella última semana de abril, el tablero político de manera decisiva, según todos los expertos en demoscopia.
Los partidos tomaron nota de entonces, sabían que anoche era el momento crucial de una campaña oficialmente más corta: con un tercio de los electores indecisos, una abstención por las nubes que algunos sondeos sitúan por encima del 30% y, peleando por todo eso, dos bloques ideológicos muy lejos de la mayoría absoluta. Por citar el caso más dramático: la mitad de los cuatro millones votos de Ciudadanos estaban en el aire a la hora en que Vicente Vallés y Ana Blanco pusieron en marcha atrás con el primero de los cinco bloques: cohesión de España. Traducido a la España de 2019: Catalunya.
Sánchez comparecía a la cita líder destacado en las encuestas igual que en abril. Y como entonces ejerció más de presidente en funciones que como candidato a repetir en La Moncloa. Consciente de por dónde iban a venir los ataques, anunció en el primer bloque un paquete de medidas duras para Catalunya: modificación del Código Penal para castigar referendums (una medida que fue retirada en la época de Zapatero y contra la que los socialistas votaron en el Congreso hace solo unos meses), reformas en las leyes que rigen los medios públicos  para que su dirección sea nombrada con dos tercios del Parlamento -algo que ya rige en el Parlament- y “evitar el sectarismo de TV3”, según dijo Sánchez, que añadió una asignatura de concordia para estudiar en toda España la Constitución, medida que incluye el programa socialista para la repetición electoral.
Enfundado en el traje de presidente que no aparca desde la moción de censura ni para los debates, adelantó la creación de un ministerio para combatir la despoblación, de una vicepresidencia económica para gestionar la crisis que viene en manos de Nadia Calviño, uno de esos perfiles de orden que no asustan ni a la patronal ni en Bruselas, y más cambios en el Código Penal, esta vez para castigar la exaltación del franquismo y disolver la Fundación Franco.
El aspirante socialista propuso además un pacto para dejar gobernar a la lista más votada, como el que defendía el PP no hace tanto, y al que no replicó nadie en la derecha. Sí lo hizo desde el otro flanco, Pablo Iglesias, quien recordó que España es una democracia parlamentaria donde gobierna el que convence a la mayoría de diputados. 
Durante los cinco bloques temáticos, el líder de Unidas Podemos defendió la necesidad de un gobierno de coalición con el PSOE para girar hacia la izquierda y alertó de que una abstención del PP, que Casado negó varias veces, no saldrá gratis al Partido Socialista ni “a los españoles”. Pablo Iglesias recitó de nuevo, como había hecho en abril, esos artículos de la Constitución que rara vez salen en los telediarios y todavía menos se cumplen: el derecho universal a la vivienda o al trabajo y el párrafo que dice que “toda la riqueza nacional en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”.
El líder de Unidas Podemos, que rehuyó el enfrentamiento brusco con Sánchez esta vez, retomó la oferta del gobierno conjunto que no fructificó en julio, cuando desechó la oferta de una vicepresidencia y tres ministerios, que el PSOE ya no volvió a negociar. Sánchez, entretanto, se esforzó en subrayar las diferencias que le separan de Unidas Podemos en asuntos como el catalán y hasta discrepó “rotundamente de la forma que tiene de entender al empresario”. Lo dijo a propósito de las críticas de Unidas Podemos a las donaciones a la sanidad de Amancio Ortega.
Iglesias, con un tono muy suave, replicó que pese a esas diferencias, socialistas y Unidas Podemos gobiernan juntos en muchas autonomías e incluso en la ciudad de Barcelona con Ada Colau como alcaldesa. Y utilizó las primeras salidas de tono de Abascal para insistir a Sánchez: “Usted y yo no nos tenemos que achicar ante esta derecha ignorante y agresiva”.
Sánchez no dio ninguna pista de ir a cambiar de opinión y se limitó a pedir la papeleta del PSOE para lograr el desbloqueo, a reprochar a PP y Ciudadanos no haberse abstenido para facilitar su gobierno y a insistir en que se debe dejar gobernar a la lista más votada. Iglesias respondió: “Mucha gente socialista está perpleja viéndole queriendo pactar con la derecha”.
Desde el PP, Pablo Casado insistía en la misma pregunta, pero para saber si Sánchez va a aceptar los votos de los partidos independentistas y al no recibir respuesta concluyó que el socialista no está capacitado para ser presidente. El líder del Partido Popular se presentó con su nueva imagen -la barba de tres días es para siempre, la moderación depende de la semana-, la esperanza de que los votantes pródigos regresen a la casa común de la derecha y una promesa repetida: no habrá abstención que valga ante Sánchez. Con las encuestas esta vez de su lado, apeló al voto útil, matizó el tono en Catalunya, donde evitó pedir el 155 aunque reprochó al Gobierno que no haya aplicado la ley de seguridad nacional para atajar los disturbios. Y dejó ver que los votos a Vox o Ciudadanos pueden ser votos perdidos el domingo por la noche.
En el apartado económico, Casado recurrió al viejo viejo mantra de culpar a los socialistas de crear crisis económicas cada vez que llegan a La Moncloa, anticipó bajadas de impuestos generalizadas y trató de desvincularse de la corrupción del PP. Ahí se enzarzó con Albert Rivera, que se había apuntado a aplicar la misma receta fiscal pero añadió una medida, “el ICB, el impuesto de la corrupción del bipartidismo”. 48.000 millones de euros el año, según calculó el candidato de Ciudadanos: “1.000 por español cada año”. Ese ataque indignó a Casado, que mencionó escándalos de Ciudadanos en los gobiernos de un par de ayuntamientos madrileños, los únicos donde gobernó la pasada legislatura. “No seas cutre”, replicó Rivera citando Gürtel.
Fue el momento más tenso entre ambos, dos minutos de reproches que el líder del PP zanjó pidiendo a su socio en Andalucía, Madrid, Castilla y León y Murcia que no se equivocase de enemigo y mejor hablase de empleo. La cosa no fue a más y el presidente del PP regresó pronto a las apelaciones al voto útil. 
Rivera demostró durante los 160 minutos de debate que era el que llegaba al plató con más urgencias. En la cita de abril había peleado por superar al PP, al que meses después entregó todo el poder municipal y autonómico en unas coaliciones que precisaron de Vox como muleta, y, ahora -los sorpasos en España los carga el diablo- trata de sobrevivir como quinta fuerza con llamadas desesperadas al voto. En la primera cita sobre Catalunya esgrimió en la mano un trozo de baldosa, como los que grupos de violentos lanzaron a las fuerzas de seguridad en las protestas de Barcelona. Según Rivera, ese trozo de acera con el símbolo de la ciudad “representa la amenaza a la democracia española”. El líder de Ciudadanos repasó las competencias cedidas a Cataluña con los gobiernos socialistas pero también con el PP y pidió el voto para aplicar el artículo 155, además de otras medidas excepcionales. Pero todo se quedó cortó porque la novedad de la noche iba a ser Santiago Abascal.
El líder de la extrema derecha que tras encontrar hueco primero en los medios, luego en las instituciones, estrenaba atril en un debate electoral, dispuesto a convertir a Vox en la tercera fuerza del Congreso. Su partido había calentado la jornada con una visita de Rocío Monasterio a un centro de menores no acompañados en Sevilla, en el que residen 20 jóvenes inmigrantes sin familia en el país, para, según dijo la portavoz de Abascal, cumplir con su deber: “La protección del españolito de a pie a caminar con tranquilidad sin ser asaltado por una manada de menas”. Algunos vecinos habían recibido a la comitiva de Vox con gritos de “Fuera fascistas del barrio”.
Al caer la noche Abascal tampoco decepcionó. Cargó contra la inmigración y el Estado de las Autonomías en todos y cada uno de los bloques temáticos del debate. Pidió dejar sin sanidad a los sin papeles. Preguntó a Sánchez si atenderlos cuesta “1.000 millones, 2.000 millones o 3.000 millones”, pese a que durante los años en que el Gobierno de Rajoy retiró esa prestación no se pudo concluir ningún ahorro.  Vinculó a la población extranjera directamente con la delincuencia y las violaciones de mujeres tirando de otra leyenda urbana: que siete de cada diez imputados son inmigrantes. Lo dijo desafiante sin que nadie le llevara la contraria. Y cuando al salir del plató una periodista le preguntó de dónde salía el dato, Abascal titubeó, aludió a supuestas informaciones de prensa y acabó diciendo que si hay algún error no le importará rectificar.
En su largo mitin sin apenas interrupción abogó por el desmantelamiento del Estado de las Autonomías, al que causó de los otros males que no causan los extranjeros. Un apunte para espectadores despistados: según el CIS los españoles que consideran que la inmigración es uno de los tres principales problemas no llega al 3%. 
Tal y como viene haciendo desde hace un año, Vox desplegó su agenda en el escaparate que da el prime time, sin que ninguno de los socios en los gobiernos autonómicos osará corregirlo en nada. Solo Rivera le reprochó que Abascal hablase de chiringuitos tras haber vivido de ellos en la Comunidad de Madrid cuando gobernaba Esperanza Aguirre. El líder de la extrema derecha ni siquiera lo negó, presumió de defender lo que defiende sabiendo de lo que habla. “¿Hace falta cobrar 300.000 euros para comprobarlo”, preguntó Rivera y la duda se quedó en el aire. 
Para la agenda política que ha desplegado el PP y Ciudadanos durante meses, Abascal tiene recetas más sencillas: acabar con el autogobierno no solo en Catalunya, también en otras autonomías, culpar a los inmigrantes y, en caso de duda, agitar la bandera española. Incluso se atrevió a cargar contra la exhumación de Franco y a equiparar a represores y represaliados de la dictadura.
El sexto candidato en liza, Íñigo Errejón, compareció en otro plató distinto. Como Más País no tiene representación y tampoco atril en el debate, dedicó la noche a comentar la jugada en la tertulia de La Sexta. Desde allí, apeló a los votantes a no repetir errores, a hacer algo distinto para conseguir resultados distintos: básicamente votarlo a él para evitar un nuevo bloqueo. También reprochó a Unidas Podemos y el PSOE haber dejado “esa autopista por la que Abascal discurre ahora a toda velocidad”. Y alentó el temor a unas terceras elecciones, si se vota como en abril. 
Está por ver cuántos votos habrá movido este debate. Aunque hay cosas que difícilmente podrán cambiar: 300.000 votantes de abril ya han decidido quedarse en casa. Con el plazo cerrado la semana pasada, las solicitudes en Correos han caído por debajo del millón, después de que en abril llegasen 1,3 millones de papeletas por carta. Los partidos disponen de cuatro días para intentar que esa proporción no se repita en las urnas.

lunes, 28 de octubre de 2019

Manifestación multitudinaria de la Cataluña no independentista

La otra Cataluña también está en la calle, ayer Societat Civil Catalana convocó a una manifestación para pedir al independentismo que ponga fin de una vez por todas al proces, además también reclamó que se convoquen de inmediato elecciones autonómicas y también se condenó la terrible e inaceptable violencia sufrida en Cataluña hace pocos días.
La manifestación ha reunido a dirigentes del PSOE, PP y Ciudadanos, entre ellos estaban Pablo Casado, Albert Rivera, Josep Borrell, Jose Luis Ábalos entre otros.. aunque guardaron la distancia los socialistas para no fotografiarse con los lideres del PP y Ciudadanos.
El lema de la manifestación era “Por la concordia, por Cataluña, ¡Basta!”, como siempre el número de personas según quién lo de, fue dispar, la Guardia Urbana estimó 80.000 personas y 400.000 según los convocantes.
Los CDR cortaron algunas carreteras para tratar de impedir la afluencia de los manifestantes

jueves, 24 de octubre de 2019

¿Cómo funcionan las instituciones del Estado? Diputación Permanente

Todos/as nos preguntamos si hay algún órgano del Estado que funciona mientras hay un gobierno en funciones, lo hay y esto es la Diputación Permanente, aquí os mostraré cómo funciona.
Diputación Permanente
Es un órgano de naturaleza especial al que corresponde velar por los poderes de la Cámara cuando ésta no está reunida. Cumple un papel de sustituto del Pleno del Congreso para que determinadas y especiales funciones no queden desatendidas cuando el Congreso haya sido disuelto o haya expirado su mandato. Tal es lo que ocurre con la convalidación de los decretos-leyes dictados por el Gobierno, y con la información, autorización y declaración, según los casos, de los estados de alarma, excepción y sitio. Asimismo, puede instar la celebración de sesiones extraordinarias de la Cámara cuando ésta no se encuentre en período ordinario de sesiones. Sus miembros se distribuyen en forma proporcional entre los distintos grupos parlamentarios, para reflejar la composición de la Cámara. Su Presidente es el propio Presidente del Congreso.

miércoles, 23 de octubre de 2019

Él independentismo erre que erre

El Parlament de Cataluña aprobó una resolución en el que se reafirma en el derecho de la autodeterminación, otro triste y lamentable episodio mas de este absurdo conflicto catalán, han suscrito los tres partidos independentistas ERC, JxCAT y CUP.
El Presidente del Parlament, Roger Torrent, afirmó además que asumirá las consecuencias judiciales y personales de que en el Parlament se pueda hablar de todo, esta resolución no se votará hasta el 13 de Noviembre en Pleno

miércoles, 16 de octubre de 2019

VIOLENCIA EN CATALUÑA


Resultado de imagen de Violencia en cataluña

Los radicales independentistas sembraron de acciones violentas durante toda la geografía de Cataluña, lo mas destacado fue los disturbios en Barcelona, donde formaron barricadas en la zona de Paseo de Gracia y alrededores.
El Gobierno de España afirmó que tomaran medidas para frenar la violencia, y la ultraderecha de VOX ha reclamado la aplicación del artículo 116, es decir el estado de excepción.

martes, 15 de octubre de 2019

Sentencia del proces, penas que no satisface a nadie







Penas duras, pero para la Fiscalía, derecha y extrema derecha española no ha sido lo dura que quería, y desproporcionada para los independentistas y la izquierda, decisión judicial perversamente salomonica, como quería el Gobierno en funciones, que es el único digamos satisfecho con esto.
Esta sentencia vuelve a reabrir las heridas entre catalanes, Cataluña y el resto del Estado, día muy triste para la convivencia, para la esperanza de solución política a este absurdo conflicto catalán creado por unos políticos kamikazes y sin empatía ninguna por la ciudadanía, y además que se está eternizando y lamentablemente va a la cronificación.
Tristes y oscuros tiempos vivimos, es la triste realidad, las gentes que quieren un país mejor estamos asistiendo a un espectáculo terrible, damos pasos para atrás.
Mi deseo es que mucho mas pronto que tarde veamos luz en esta oscuridad, si amigos y amigas, son tiempos oscuros los que se están viviendo en estos momentos, ojalá la razón pueda contra la brutalidad y la represión.

miércoles, 2 de octubre de 2019

Se recrudece el conflicto catalán, el independentismo retoma su órdago al Estado llamando a la desobediencia.

El independentismo en el día de ayer, tras el segundo aniversario del referéndum ilegal del 1 de Octubre, llaman a los catalanes para que respondan a la próxima sentencia del Tribunal Supremo a causa del proces “de manera masiva a la lucha no violenta y a la desobediencia civil” el texto ha sido suscrito por todas las fuerzas políticas independentistas (Junts per Catalunya, ERC y CUP) mas la ANC y Omnium, no se ha precisado mas sobre la futura sentencia, que adelantan que será injusta, salvo que el fallo sea la absolución de los acusados.
El órdago coincidió con una jornada de movilización del independentismo en Barcelona con el lema que el referendum lo hicieron y lo ganaron, que es ni mas ni menos que se les de la independencia de forma unilateral, esa marcha según la Guardia Urbana de Barcelona fue de unos 18000 personas.
El Presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sanchez dijo que aplicará el artículo 155 en caso de fuera necesario hacerlo y afirmó que podría aplicarlo sin problema, a pesar de encontrarse el Gobierno en funciones.